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jueves, 26 de noviembre de 2015

Ejercicios de respiración para relajarse en 10 minutos




 


La respiración es uno de esos procesos que realizamos de forma completamente automática, sin prestarle atención. Sin embargo, se trata de una función que podemos controlar y que tiene un impacto enorme sobre nuestro metabolismo y psiquis. De hecho, cuando respiramos profundamente, de forma acompasada, podemos regular el ritmo cardíaco, disminuir la presión arterial y promover una sensación de calma y bienestar que disminuya la ansiedad y el estrés. 

Sin embargo, respirar bien no es tan fácil como parece, sobre todo porque llevamos años respirando mal. La mayoría de nosotros respiramos de forma superficial, no tomamos demasiado aire y lo expulsamos inmediatamente. Lo bueno es que podemos aprender a respirar mejor con sencillas técnicas de respiración que puedes aplicar en cualquier lugar, para reencontrar la calma cada vez que lo necesites.

1. Respiración equitativa
Es una técnica sencilla pero muy eficaz para calmar la mente, aumentar la concentración, oxigenar el cuerpo y fortalecer los músculos involucrados en la respiración. 

¿Cómo se hace? Para empezar, siéntate con la espalda erguida y cierra los ojos. Respira profundamente durante un par de minutos, sin preocuparte por la técnica. Luego, inspira contando mentalmente hasta 3, retén el aire en los pulmones contando hasta 3, espira contando siempre hasta 3 y mantén los pulmones vacíos contando hasta 3. Lo más importante es mantener el mismo tiempo para las cuatro fases, por lo que si al inicio no puedes llegar hasta tres, hazlo solo hasta dos, poco a poco podrás ir aumentando el tiempo, pero sin forzarte demasiado.

¿Cuándo funciona mejor? En cualquier momento y en cualquier lugar, aunque es una técnica muy eficaz antes de acostarse. De hecho, si tienes problemas para dormir, se trata de un ejercicio de relajación perfecto ya que el clásico truco de contar ovejas podría distraerte demasiado de tu objetivo.

2. Respiración abdominal o diafragmática
Este ejercicio de respiración se basa en el movimiento del diafragma, que al bajar hacia el vientre succiona aire a los pulmones y al subir expulsa el aire hacia estos. De hecho, se denomina respiración abdominal porque cuando el diafragma baja, empuja los órganos del abdomen y este se hincha. Esta técnica de respiración estimula la oxigenación de la sangre, masajea los músculos abdominales, ayuda al tránsito intestinal y es muy relajante. 

¿Cómo se hace? Acuéstate boca arriba y coloca una mano en el pecho y la otra sobre el vientre. Expulsa el aire dando pequeños suspiros, para eliminar el aire residual de los pulmones. Ahora inspira profundamente por la nariz, llevando el aire hacia el abdomen, como si quisieras empujar la mano que has colocado sobre este. Retén el aire durante unos segundos y luego expúlsalo relajando el vientre, sentirás como tu mano baja. Quédate unos segundos con los pulmones vacíos, sintiendo cómo te relajas, y cuando sientas nuevamente el impulso de inspirar, hazlo profunda y lentamente. La meta de la respiración diafragmática es hacer 10 respiraciones lentas profundas por minuto, durante 10 minutos cada día.

¿Cuándo funciona mejor? Este ejercicio de respiración es muy eficaz para lidiar con las situaciones estresantes ya que cuando tengas práctica, no necesitarás estar acostado, puedes hacerlo sentado o incluso de pie.

3. Respiración alterna equilibrante
Este ejercicio de respiración es ideal para generar un estado de calma y bienestar. También equilibra ambos hemisferios del cerebro, nos libera de las tensiones cotidianas, alivia la fatiga y desbloquea la energía de los canales energéticos del cuerpo. 

¿Cómo se hace? Siéntate con la columna recta y los hombros relajados. Coloca la punta del dedo índice y del dedo del medio de tu mano derecha entre las cejas, el dedo anular y el meñique en la fosa nasal izquierda, y el pulgar, en la fosa nasal derecha. El anular y el meñique se usan para abrir o cerrar la fosa nasal izquierda y el pulgar para la fosa nasal derecha. Presiona el pulgar sobre la fosa nasal derecha y exhala suavemente a través de la fosa nasal izquierda. Ahora respira por la fosa nasal izquierda y luego presiona suavemente la misma con los dedos anular y meñique. Retira el pulgar derecho de la fosa nasal derecha y exhala por esta. Inhala desde la fosa nasal derecha y exhala desde la izquierda. Así habrás completado una ronda completa. Ahora continúa inhalando y exhalando alternando las fosas nasales. Lo ideal es que completes nueve rondas. 

¿Cuándo mejor funciona? Cuando necesitas una dosis extra de energía, por lo que no se recomienda su práctica antes de acostarte. De hecho se trata de una técnica para desbloquear la energía y aumentar el nivel de concentración y actividad.

Un ejemplo de cómo realizar este tipo de respiración lo puedes encontrar en: www.youtube.com/watch?v=wbKTWoq23hM

martes, 12 de mayo de 2015

Técnicas de visualización

 
La visualización es una de las técnicas más potentes de la Psicología que se puede aplicar para enfrentar disímiles situaciones pero, sobre todo, para propiciar un estado de tranquilidad y calma interior. Lo mejor de todo es que se trata de una técnica relativamente fácil de poner en práctica por lo que una vez que hayas adquirido la experiencia suficiente, podrás aplicarla cada vez que lo necesites.
En esta ocasión te propongo una técnica de visualización muy sencilla que podrás usar cuando te sientas mal o simplemente cuando desees experimentar emociones positivas porque estás aburrido o estresado.
1. Entrar en un estado de relajación
Antes de poner en práctica la técnica propiamente dicha, será mejor que apliques alguna técnica de relajación para que te concentres en tus pensamientos y te liberes de las principales preocupaciones. También puedes aplicar la técnica de respiración diafragmática
2. Liberarse de los pensamientos o emociones negativos
Cierra los ojos e imagina un río cuya agua fluye rápidamente y se extiende a lo lejos, arrastrando consigo diferentes hojas. Visualízate al lado de ese río o, si lo prefieres, sumergido en él. No pases a la siguiente fase hasta que no hayas visualizado bien el río y su entorno, hasta que no sientas que estás allí. Puedes recrear todos los detalles que necesites para hacer que la experiencia sea más real.
Ahora imagina ese pensamiento o emoción del cual deseas liberarte. Por ejemplo, si quieres deshacerte de la tristeza, puedes imaginar cómo sale de tu interior y adquiere una forma. Puedes darle la forma y el color que desees. Puedes imaginarla como una esfera negra pero recuerda que mientras más detalles le des, más eficaz será el ejercicio. Imagina su textura, tamaño y peso. 
Ahora tómala entre tus manos y deposítala en una de las hojas que están flotando en el río. Déjala allí y observa cómo la corriente la arrastra, cada vez más lejos de ti, hasta que la veas desaparecer por completo. Mientras se pierde de tu vista, siente cómo la tristeza (o el pensamiento u emoción que hayas elegido) te va abandonando.
3. Atraer emociones o pensamientos positivos
Una vez que te hayas liberado de esa pesada carga, todo lo que tendrás que hacer es imaginar el proceso inverso. Es decir, visualiza cómo las hojas que discurren por el río te traen felicidad o tranquilidad. Una vez más, imagina cómo sería esa felicidad, puedes visualizarla como una esfera blanca y luminosa. Cuando esté cerca, tómala entre tus manos y deja que entre en ti, siente cómo su luz y calor te abrazan infundiéndote una agradable sensación.

¿Cuándo usar esta técnica de visualización?

Puedes usar esta técnica para eliminar todo tipo de pensamientos negativos, indeseados o dañinos pero también para mantener bajo control numerosas emociones negativas como el miedo, la ira, la ansiedad, la tristeza y los celos. También la puedes usar para enfrentar todo tipo de enfermedades imaginando cómo el río arrastra consigo los síntomas y te trae a cambio, salud y bienestar.
Recuerda que uno de los factores clave para que esta técnica sea eficaz es imaginar todo con la mayor cantidad de detalles posibles. Mientras más imbuido estés en el cuadro que has creado, más poderoso será su efecto. Es normal que durante las primeras sesiones no logres visualizarlo todo de manera muy nítida, no te desesperes, con un poco de práctica lo lograrás y cada vez las imágenes que generes serán más lúcidas.
Vale aclarar que cuando las emociones y pensamientos que deseas eliminar son muy intensos (o en el caso de las enfermedades) tendrás que repetir la técnica varias veces.